NOSOTROS PROTESTAMOS, PERO, ¿DE QUÉ SE RÍE ESE “GELIPOYAS”?

En primer lugar, hoy quiero compartir con todos los que entren por aquí mi satisfacción por el seguimiento masivo de las protestas de ayer en toda España. Éramos muchos, como no podía ser de otra manera, los que estábamos en la calle dejando claro que los recortes del gobierno son más de lo que se puede y debe soportar. En León éramos unos 40.000, cerca de un tercio de la población de la ciudad, entre mineros, parados, estudiantes, funcionarios, jubilados y gente de todo tipo. Además, y por una vez, la policía nos dejó bastante en paz. Supongo que el recortazo en sus emolumentos habrá reducido su motivación para defender a los manguanes de la banca y el gobierno (im)popular. Y en Ponferrada se juntaron más de 20.000 (manifestantes, no policías). Este es el camino. Os dejo una foto, que he sacado de Leonoticias, para que veais lo guapos que estamos los cazurrines cuando luchamos por lo nuestro.

En segundo lugar, quiero recordar de nuevo la lucha de los mineros, que siguen en la brecha, y que no tuvieron tanta suerte como nosotros con la actuación de las Fuerzas del (Des)Orden. Anteanoche Bembibre fue tomada al asalto por los GRS y se produjo una auténtica batalla campal. Os dejo una foto (de Leonoticias también) donde podéis ver lo que entraban disparando esas criaturas de dios (y del ministerio de defensa) que tan bien nos cuidan.

"Nos estan disparando esto. Han entrado en Bembibre". (@roooooow)

De paso, os dejo el enlace a un vídeo en el que podréis ver la “educación y delicadeza” de los GRS, la “violencia” con que les reciben los vecinos de Ciñera, y las suntuosas “mansiones” que los mineros poseen en dicho pueblo.

(El vídeo creo que salió en La Sexta, por cierto).

Y como no quiero limitarme a chorarle material a otros medios, por eso de que se vea que los desempleados hispánicos no somos tan vagos, os quiero hablar, o mejor dicho, preguntar, acerca del ministro Montoro. Habréis reparado en esa risa de roedor anfetamínico que le asalta en los momentos más inoportunos (al prometer que no subiría los impuestos, al anunciar que sí que los va a subir, al explicar que la culpa de todo la tienen los socialistas, al anunciar que Europa nos va a reñir si no nos recortamos hasta la yugular, etc.). ¿A qué puede deberse? Tras darle muchas vueltas, os quiero pedir que me echéis una mano para revelar tamaño misterio. Se me ocurren varias opciones, y os pido que los que leáis esto dejéis un comentario indicando cuál os parece la adecuada (con que pongáis la letra, basta, no os vais a cansar eh!). Vamos allá:

A. Se ríe porque le ha visto el rabanillo a Mariano en los urinarios del Congreso (y “la cosa” no es para menos…).

B. Se ríe porque es un psicópata sanguinario al que le divierte nuestro sufrimiento.

C. Se ríe de las propias memeces que salen de su boca.

D. Se ríe porque tiene el móvil en modo vibración metido donde ya sabéis y los de la COPE no hacen más que mandarle wasaps de esos.

E. Se ríe porque sus padres eran primos hermanos, y no lo puede evitar.

Si hay más de dos votos, el domingo comento los resultados. Si no, me autocastigaré por mi fracaso haciéndome el hara-kiri con una espada de madera. O, si me siento con (mucho) valor, escuchando el rosario en Radio María.

Os pondría una foto del susodicho para ilustrar la encuesta, pero no quiero causaros pesadillas. Bastante pesadilla hay ya con la realidad de este país.

QUEDA UNA ESPERANZA

Dentro del acoso sufrido en España últimamente por toda persona ajena a la oligarquía financiera y sus criados fascistoides, dentro de la ola de recortes y putadas surtidas que el Hombre Culebra (ojo a su forma de sacar la punta de la lengua, técnica de víbora 100%) nos está echando sobre los hombros, aún queda una esperanza. Eso pensé, eso sentí, al ver ayer el recibimiento que trabajadores de todos los sectores, estudiantes, asociaciones de vecinos y otros colectivos ciudadanos dispensaron a los mineros. Los del norte, la verdad, no esperábamos que nuestros paisanos iban a tener un recibimiento tan caluroso por parte del pueblo madrileño, ni creímos que tantas personas les acompañasen en sus protestas. Respecto de la decisión de los mineros de mantenerse en la lucha hasta el final, era algo que ya conocíamos. Quieren que el ministro se siente a negociar con ellos (¿es mucho pedir?), pero si no se sienta están dispuestos a tumbarlo. Y todos los que estamos siendo atropellados, todos, parados, subempleados, pensionistas, dependientes y familiares de los mismos, estudiantes, enfermos, profesores, sanitarios, etc., debemos actuar con esa misma decisión. Y por lo que pude ver ayer, parece que lo vamos entendiendo. Por eso digo que aún queda una esperanza.

Claro que hay otra esperanza, una que niega la importancia de las manifestaciones, que se ríe con esa cara de guacamayo arrugado que tiene mientras manda (ella y su amiga la nancy nazi zifuentes) a los uniformados a reprimir a pelotazos y porrazos al pueblo que exige lo que es suyo. Claro que si piensa que eso hará recular a los mineros, que lo piense dos veces. Que pierda la esperanza.

ANTISISTEMA

Como he oído tanto lo de que las protestas contra los ajustes y demás están llenas de antisistema, me he puesto a buscarlos.

He pensado en los mineros que están protestando últimamente, pero resulta que lo que piden es que les dejen trabajar. ¿Qué hay de antisistema en eso?

He pensado en los del 15M, pero básicamente piden que se acaben la corrupción y la impunidad de los corruptos. Bueno, algunos radicales proponen que no se desahucie a las personas que dejan sin pagar la hipoteca un par de meses. Y otros, más radicales aún, propugnan la creación de cooperativas de agricultura ecológica. Tampoco me han parecido muy antisistema, la verdad.

Luego he pensado en mí, que también me manifiesto a veces y que soy algo rojeras y tal. Pero resulta que creo en el Estado (tanto, que creo que los servicios públicos y los sectores estratégicos deberían estar en manos de la administración), y en la democracia electiva (tanto, que me gustaría que los ciudadanos pudiésemos decidir con nuestro voto si queremos que nos “rescaten”, o elegir con nuestros votos al jefe del Estado). Así que yo tampoco soy antisistema.

Y entonces he caído en la cuenta. He visto la luz.

Hay gente que no cree en el Estado (y quiere quitarle poco a poco sus funciones), ni en las normas de convivencia (sino en la ley del más fuerte, perdón, en la libre competencia), ni en las leyes (sino en la “desregulación”), ni en la democracia electiva (deduzco, al ver que creen conveniente que los ciudadanos no puedan decidir sobre ajustes que afectan a su vida diaria).

Los antisistema existen, efectivamente, pero no están en la calle ni en las barricadas. No llevan casco de minero, ni rastas, ni sudaderas de los Public Enemy.

Los auténticos antisistema están dentro del sistema. En los consejos de administración de la banca, en las agencias de calificación, en el Parlamento. Y algunos, ahora mismo, en Polonia, viendo el fútbol.

Pero eso ya es otra historia.