TEJIDOS MÁGICOS

Cuando era rapaz, me gustaban los cuentos fantásticos, ya se sabe, con sus magos y sus guerreros y sus dragones y sus castillos encantados y todo eso. En algunos de esos cuentos se hablaba de túnicas hechas de tejidos mágicos que transformaban a quien las llevaba puestas: hacían valiente al cobarde, o fuerte al débil, o sabio al tonto, o convertían al mago bondadoso en un brujo malvado, dependiendo del cuento.

Me he acordado de eso a raíz de hablar con algunos policías que conozco, estando ellos fuera de servicio y vestidos, lógicamente, de paisano. Parece ser que están descontentos con el gobierno porque temen que les recorte el sueldo, les aumente la jornada, o las dos cosas. Acusan a los políticos corruptos y a los banqueros sin escrúpulos de haber provocado la crisis. Algunos de ellos incluso afirman comprender que la gente proteste y convoque manifestaciones. Hasta alguno hay que dice compartir muchas de las ideas de los “contestatarios”.

El caso es que estos mismos policías, cuando están de uniforme, se aplican con diligencia a proteger la impunidad de políticos corruptos y banqueros sin escrúpulos y aporrean con entusiasmo a los “contestatarios” a los que comprenden.

Parece contradictorio, lo sé. Hasta hipócrita, por su parte.

Pero lo he estado pensando, y creo que ya sé a qué se debe esta paradoja.

Va a ser que los uniformes son mágicos, como las túnicas de los cuentos que leía yo de rapaz.

O igual la que es mágica es la ropa de paisano.

Vaya usté a saber.

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