EL FASCISMO YA ESTÁ AQUÍ

Se han emitido circulares prohibiendo a los funcionarios criticar al gobierno. Los empleados de la empresa privada no necesitan circulares: el miedo al despido impide las críticas a los jefes. Se gobierna a base de decretos sin que la opinión del pueblo importe un comino. Entra en vigor una norma que elimina el derecho de las personas a la atención médica en virtud de su nacionalidad; de su raza, como quien dice. Las “fuerzas del orden” entran repartiendo palos en casas particulares para reprimir las protestas, por ejemplo, de los mineros. Se multa por resistencia a la autoridad a manifestantes pacíficos agredidos por antidisturbios. Se restaura el marquesado de Queipo de Llano. Se multa a bomberos por comer un bocadillo en la calle. Se perdonan los impuestos a la iglesia. Se archivan investigaciones sobre robo de bebés cometidos por miembros de esa misma iglesia. Se adecúa la regulación del aborto a las exigencias de esa misma iglesia. Se blindan los privilegios de la familia real, de los aristócratas, de las “familias bien de toda la vida”. Se habla de “endurecer las penas por altercados públicos” y de “tipificar un delito de resistencia pasiva”. Periodistas considerados como “rojillos” (incluida una que se “arrepintió” a última hora y peloteó a destajo a los conservadores, aunque parece que no lo suficiente) son despedidos sin motivo aparente de la radiotelevisión pública. Incluso un miembro del partido que gobierna acaba siendo expulsado de su partido por criticar la postura de sus líderes en el conflicto con los mineros. Y acabo de saber que una federación de asociaciones de consumidores ha sido amenazada con la ilegalización por denunciar los recortes ordenados por la banca europea y practicados por el gobierno español.

Así, como suena.

Hasta tenemos a un líder gallego un tanto amanerado y ladino, que recibe órdenes de un personaje alemán de sexualidad dudosa y cabeza cadriculada.

Damas y caballeros, pasen, vean y cáguense en todo lo cagable. El fascismo ha vuelto a España. O a lo mejor es que no se había ido nunca.

YA NO PUEDEN MÁS

Llevan más de dos meses sin que entre un duro en casa. Y enfrentándose día a día a los pelotazos de los antidisturbios, a los que además no consideran su auténtico enemigo. Y aguantando que el ministro les vacile. Algunos hasta atravesaron medio país a pie para hacerse oír. Algunos se encerraron en pozos a cientos de metros de profundidad, y se han tirado allí semanas y semanas. Y ya no pueden más. En sus casas, en todas, se pasan apuros. En algunas, se empieza a pasar hambre. Algunas empresas hablan de cierre si no se vuelve al tajo. Y la cerrazón del ministro Soria hace cundir el desánimo. Así que no puedo reprochar a los mineros que hayan puesto fin a la huelga, a pesar de que no se ha conseguido casi nada, y el sector sigue en el aire. Nada puedo reprocharles porque han aguantado como héroes mientras han podido. Algunos, de hecho, aún lo hacen: en el pozo Santa Cruz siguen encerrados, aguantando el tipo, hasta que Victorino Alonso les garantice que les pagará (a ellos y a sus compañeros) los salarios que les debe (no se fían de su jefe, y no es extraño, pues es un artista del recojo subvenciones y no pago las nóminas). Insisten, además, desde los sindicatos mineros, en que esto no ha terminado, en que las movilizaciones van a continuar, en que no se han rendido. Y yo les creo. Y agradezco la lección que los mineros han dado a toda la clase obrera durante este breve pero intenso periodo.

Pero no puedo evitar una cierta sensación de derrota.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Me entero de que un tal Rubén, director del INJUVE enchuf, perdón perdón, nombrado por la siempre preclara ministra Ana Mato, ha emitido una circular interna en la que prohíbe a los funcionarios del susodicho INJUVE criticar las políticas del gobierno en horas de trabajo. No está “entre sus obligaciones”, afirma. Claro que, en la empresa privada no te dan una circular para prohibirte criticar a la empresa: se da por sobrentendido que criticar a la empresa suele llevar aparejado el despido.

Me entero también de que Repsol quiere demandar por injurias y calumnias a Víctor Herrero, un minero leonés, por haberse mostrado en una entrevista a favor de la nacionalización de YPF por el gobierno argentino. Eso sí, como son muy comprensivos le dan la oportunidad de retractarse públicamente (no sé si con la obligación de autoflagelarse en público o sin ella, no he profundizado mucho en el tema).

Tampoco hace tanto que Facebook censuró una caricatura en la que se mostraba a la Merkel en plan ama sadomaso humillando a Rajoy. (No, no era una foto sino una caricatura, aunque reflejase tan fielmente una imagen real). Y aunque hace algo más de tiempo, todos recordaréis que una portada del Jueves fue secuestrada judicialmente por ser “injuriosa” con el príncipe (no, el de Bekelar no, el otro).

Y a más de uno lo han echado hace poco de la radio y/o la televisión públicas, supongo que por “hablar más de la cuenta” o por “morder la mano que le da de comer”.

Y es que la libertad de expresión tiene sus límites. Y es bueno que así sea. De lo contrario, podría aparecer cualquier pelanas en un acto público mandando a los parados “a Laponia”. O cualquier diputada con pocos escrúpulos podría dedicar un entusiasta “que se jodan” a los desempleados de España (y somos muchos). O hasta podría ser que algún “periodista”, de, por ejemplo, no sé, Telemadrid o El Mundo, saliese alabando en público el presunto atractivo sexual de las niñas japonesas de 12 años, o declarando en términos muy crudos su predilección por “los chochos de 16 años”. O que algún obispo, no sé, de Alcalá por ejemplo, insulte a quien le venga en gana en los términos que se le antoje. O incluso que algún otro obispo, a lo mejor de Tenerife, por un poner, declare que muchos de los menores a los que los curas sodomizan “lo están deseando” y “te provocan”. O podría llegar a ocurrir, y esto ya sería el colmo, que algún medio de comunicación, igual con un toro en el emblema o algo así, se dedicase a lanzar infundios sistemáticamente, a acusar de terrorismo a todo dios o a inventarse directamente las noticias.

¿Os imagináis que eso ocurriese, eh? A lo mejor ni merecía la pena vivir en un país donde eso fuera posible…

COSINAS DE MI TIERRA

Me van a perdonar los visitantes que hoy dedique la entrada a hablar un poco de mi tierra y de sus cosas, de sus montañas de impresionante belleza, de sus campos floridos, de las irrepetibles obras de arte que atesoran sus ciudades (la Catedral de León, San Isidoro, San Miguel de Escalada, el Castillo de los Templarios de Ponferrada, el Palacio Episcopal de Astorga, etc.), de su contundente y exquisita gastronomía (la morcilla, el botillo, la cecina de vaca y la de chivo, el cocido maragato, etc.), de las maravillas de los Picos de Europa, las Hoces de Vegacercera o las Cuevas de Valporquero, de sus costumbres y leyendas peculiares como los desfiles de carros y pendones (no de los que piensas, malandrín), la procesión de Genarín, o los antruejos (en castellano, carnavales) que se celebran en distintas localidades, de cómo el que la visita, vuelve. Y también de su encaje a la fuerza en una autonomía disparatada, de su colosal tasa de paro, de la impresentabilidad de sus políticos. De cómo a mis paisanos de la montaña les dijeron, hace años, que se olvidaran del ganado, que el futuro era sacar carbón, y ahora les dicen que se olviden del carbón porque el futuro no existe, y de cómo los representantes a los que esos paisanos (ellos sabrán por qué) votaron en las elecciones no tienen lo que hay que tener para tomar partido por ellos frente a su partido (valga la repugnancia). De cómo a otros paisanos míos de la montaña les echaron de sus casas a la fuerza para hundir un valle a fin de que en Palencia y en Valladolid tengan agua para las plantaciones de alfalfa y los polígonos industriales. De cómo empresas varias llegaron, trincaron subvenciones y se fueron dejando en la estacada a sus empleados y convirtiendo el tejido industrial en un esqueleto mondo y lirondo. De cómo en mi tierra es casi imposible encontrar trabajo, a no ser que seas pariente de algún alcalde o amigo personal de la presidenta de la Diputación. De cómo nuestros políticos son leonesistas estando en León, pero se hacen castellanistas cuando les “ascienden” a las Cortes pucelanas. De cómo a mis paisanos les dijeron hace unos 30 años aquello de “como queremos una superautonomía donde siempre gane el centroderecha, vais a ir juntos con Castilla” (lo de poner fronteras entre los mineros del norte y el sur de Pajares no lo dijeron, pero lo pensaron), y no les dieron la opción de responder ni de opinar. De cómo la presidenta de la Diputación se paga a sí misma dietas de los transportes que hace en coche de la Diputación, presume de sus 13 sueldos ante los parados locales (que somos muchos) y se gasta dinero de todos en depilarse el chichi (sí, así como suena). De cómo el alcalde de León (pongo por caso) decide que no hay dinero para talleres de empleo ni para mantener guarderías públicas, a la vez que da concesiones municipales a la guardería de la familia de su concejala de empleo. De cómo otros antes que él se dedicaron a enchufar a sus primos y coleguis donde fuera y a costa de todo el mundo. De cómo la iglesia no solo no paga el IBI, sino en la mayoría de los pueblos (pueblos que en muchos casos están sin un clavel) ni el agua ni la luz ni las basuras. De cómo ir a Urgencias aquí te puede llevar unas 8 ó 9 horas de espera porque la Junta de Castiga a León considera que dos hospitales para una población de algo más de medio millón de personas es más que suficiente. De cómo esa misma Junta no considera necesario intervenir cuando el ayuntamiento de Mieres se nos mete en territorio leonés (castellanoleonés para los de la Junta) para promocionar el ganado asturiano. Del negocio que tienen montados algunos (y de esos, algunos con sotana) a costa de los conciertos educativos y sanitarios que son más lucrativos cuanto más insuficientes lo sean (y lo son, porque interesa que así sea) los servicios públicos. De cómo llevamos desde que yo recuerde esperando reindustrializaciones que no llegan y teniendo una tasa de paro de las más altas de España. De cómo nuestros empresarios locales deciden traer a que dé una charla contándonos cómo salir de la crisis…a Mario Conde. De cómo los jóvenes que pueden se marchan, y los que se quedan se mueren de asco en un desempleo perpetuo o se agostan en trabajos basura en la hostelería o las plataformas de teleoperadores. De las 13000 familias, así a ojo, que no ingresan ya ni un euro y se ven en la tesitura de optar entre la caridad, la delincuencia o el hambre.

De las cosas de mi tierra, vaya, a la que con sus cosas buenas y malas quiero con el alma. Como tú a la tuya, donde, lo sé, también hay problemas. Probablemente, parecidos a los de la mía. Casi iguales. Y con culpables casi iguales también.

O igual hasta son los mismos.

CONTRASTES

España es un país de contrastes, sin duda alguna. Lo ha sido siempre, ya se sabe, el sur y el norte, playas y montañas, diferentes climas, idiomas, culturas. Y en otro tipo de contrastes ha sido muy rica también, desde que el mundo es mundo. Lo sigue siendo. Ahí van unos cuantos ejemplos:

Si tú te vas de tu trabajo, no te pagan ninguna indemnización. Y si te vas por haber metido la zarpa en la caja de los duros, puedes tener que pagar la indemnización tú. Pero si cierto presidente de cierto órgano judicial se tiene que ir por haber escamoteado unas decenas de miles de euros para irse de vacaciones, se le paga una indemnización. Y de 208000 euros, nada menos. Así cualquiera.

Por otra parte, tengo un colega que cobra una pensión de discapacidad, y cuando encuentra algún curro le suspenden la pensión, porque no es compatible con lo que pueda cobrar currando. Supongo que sería un despilfarro pagarle los 300 y pocos euros al mes junto con los 500 ó 600 que pueda ganar currando. No es plan de hacer rico a nadie. En cambio, ex-presidentes y ex-diputados y el tipo del ejemplo anterior sí que pueden compatibilizar sus pensiones con otras pensiones y con indemnizaciones y con salarios y con lo que sea. Y eso que creo que sus pensiones son un poco superiores a las de mi amigo.

Otro, a ti si la lías en el curro excusas como “yo no sabía nada” o “yo es que no decidía nada” no te sirven. A los que limpiaron (por dentro) las cajas de ahorro sí que se las aceptan. Y a la infanta Cristina, también.

Hablando de curro, cuando yo curraba (qué tiempos dorados) solía cobrar entre 700 y 800 euros mensuales (con las pagas extras prorrateadas, no os creáis). Creo que un poco más le pagan a Rajoy de dietas (a mayores del sueldo y de otras mamandurrias) por eso de que tiene la casa familiar un poco lejos de Madrid y se ve que tiene que buscarse un alojamiento porque no nos quiere desgastar la Moncloa, él que es tan austero. Otro contraste.

El rey, a todo esto, se ha rebajado el sueldo un 7%. A los parados les han recortado la prestación un 10% y les ha dejado de pagar la Seguridad Social el 65% de la cotización (vamos, otros 20 a 30 euros menos al mes). A los empleados públicos les han rebajado un 23% entre unas cosas y otras. A los empleados del sector privado, de media, les han caído los sueldos cerca de un 25%. Y a los que han ido al paro o han tenido que cerrar un pequeño negocio, un 100%.

Más contrastes. Si a ti tu padre te deja al morir un huerto con tres hileras de patatas y un chamizo para guardar las herramientas no te libra de pagar el IBI ni Perry Mason. Ahora, cualquier terrateniente se las puede arreglar para que la UE le pague una subvención por no plantar nada, a poco que ande listo. Y si quien hereda (o se queda como le cuadre) las tierras (o una casa, o un edificio, o veinte edificios, o un palacio, o dos, o…) es la Secta de los Hombres de Negro (y alzacuellos blanco o amarillento según la higiene personal de cada individuo de la especie), no tienen ni que andar listos para no pagar ni medio céntimo. Y para llevarse un buen pellizco al año, para sus cosas.

A los bomberos de Castellón les quieren sancionar por comer unos bocatas de chorizo en la calle vestidos de uniforme, y me pregunto si será por papearse, entre pan y pan, a unos cuantos parientes de la politicada local.

A las mujeres de los mineros las expulsan del Parlamento, y eso que no insultan a nadie. A otra mujer (por llamarle algo) no la han expulsado de sitio alguno aunque en el propio Parlamento nos mandó a jodernos a los parados.

Otro contraste. Los del fútbol al parecer batieron un récord de nosequé triple corona, y les han dado una pasta gansa libre de impuestos. Los parados hemos batido hoy el récord histórico, nos acercamos a los 6 millones, incluso con posibilidades de aupar a España al récord mundial, en cantidad y calidad (anda que no hay parados con dos carreras, o con 25 años de experiencia laboral, o con cuatro idiomas…), de parados y nos dan…un poco mierda pinchada en un palo. Y puesta a secar.

Otro contraste, y cada vez mayor, es la diferencia abismal entre lo que ocurre en la calle y los que nos cuenta el NO-DO, perdón, el Telediario. Pero esto está por resolverse. De hecho, RégimenTVE ha tomado medidas: J.Ramón Lucas, a la puta calle. Toni Garrido, a la puta calle. Los de Amar en tiempos revueltos, a la puta calle. (Ana Pastor, la de los desayunos, no, porque la salvó el tener una epifanía liberalcristiana justo a tiempo). Supongo que será para garantizar el pluralismo.

O para dar un paso más hacia el “ansiado” récord mundial de parados…

QUEDA UNA ESPERANZA

Dentro del acoso sufrido en España últimamente por toda persona ajena a la oligarquía financiera y sus criados fascistoides, dentro de la ola de recortes y putadas surtidas que el Hombre Culebra (ojo a su forma de sacar la punta de la lengua, técnica de víbora 100%) nos está echando sobre los hombros, aún queda una esperanza. Eso pensé, eso sentí, al ver ayer el recibimiento que trabajadores de todos los sectores, estudiantes, asociaciones de vecinos y otros colectivos ciudadanos dispensaron a los mineros. Los del norte, la verdad, no esperábamos que nuestros paisanos iban a tener un recibimiento tan caluroso por parte del pueblo madrileño, ni creímos que tantas personas les acompañasen en sus protestas. Respecto de la decisión de los mineros de mantenerse en la lucha hasta el final, era algo que ya conocíamos. Quieren que el ministro se siente a negociar con ellos (¿es mucho pedir?), pero si no se sienta están dispuestos a tumbarlo. Y todos los que estamos siendo atropellados, todos, parados, subempleados, pensionistas, dependientes y familiares de los mismos, estudiantes, enfermos, profesores, sanitarios, etc., debemos actuar con esa misma decisión. Y por lo que pude ver ayer, parece que lo vamos entendiendo. Por eso digo que aún queda una esperanza.

Claro que hay otra esperanza, una que niega la importancia de las manifestaciones, que se ríe con esa cara de guacamayo arrugado que tiene mientras manda (ella y su amiga la nancy nazi zifuentes) a los uniformados a reprimir a pelotazos y porrazos al pueblo que exige lo que es suyo. Claro que si piensa que eso hará recular a los mineros, que lo piense dos veces. Que pierda la esperanza.

CARROÑA

No solo cobrarán las medicinas, subirán el IVA, impedirán el acceso de los pobres a la educación y favorecerán los EREs. No se contentan con condenarnos al desempleo eterno o a las chapuzas en negro. No les basta con eso, sino que ahora los hijos de la gaviota, siguiendo órdenes de la Loba del Deutsche Bank y sus cachorros, van a recortar (más) las prestaciones por desempleo. Como si las míseras ayudas a los parados que han cotizado lo suficiente (porque, en efecto, en España las prestaciones por desempleo son básicamente contributivas) fuesen la ruina del país. Como si la gente que no encuentra un empleo fuese una horda de pícaros que se dedican a darse la gran vida con 500 ó 600 euros riéndose de los contribuyentes.

Y lo he visto claro como el agua. En términos socioeconómicos, estamos muertos, sin trabajo decente, sin esperanzas de obtenerlo, con unos servicios públicos menguantes, ahora con pagas aún más insignificantes, condenados por tanto a vivir de la caridad familiar, del sablazo a los amigos, de los alimentos comprados por todos que los adláteres de los curas reparten con aire condescendiente. Somos , cada vez más, como una columna de muertos vivientes reptando por calles, plazas y descampados. Y sobre nuestras cabezas vuelan en círculos buitres y gaviotas dispuestas a comernos la poca chicha que nos queda sobre el hueso. Somos carroña, nada más que carroña que apañar hasta dejarla completamente seca, para dejarla luego pudrirse y reducirse a polvo que el viento dispersará.

Y yo pienso, y digo desde aquí, que no lo toleremos, que intentemos espantar a pedradas a esas aves carroñeras, que peguemos fuego a sus nidos, que no toleremos estas agresiones ni un día más. Que nos unamos a los que ya están luchando con un buen par de cojones (y sí, hablo de los mineros, ¿de quién si no?) y no nos dejemos devorar sin resistencia.

Es nuestra única posibilidad de volver a la vida, o al menos de no servir de carroña a los buitres. Y a las gaviotas.