DICEN ELLOS

Dicen ellos que si los españoles no eludiéramos el pago del IVA no tendrían que subirlo. Teniendo en cuenta que los currantes, parados y pensionistas no tenemos forma humana de no pagar el IVA, me pregunto por qué no se castiga tributariamente a los que sí pueden escaquearse en vez de hacer pagar a justos por pecadores.

Dicen ellos que con la reforma laboral se van a crear muchos puestos de trabajo. Yo, de momento, lo que he visto son personas despedidas gratis por caer enfermas, o aceptando condiciones de esclavitud por miedo al despido.

Dicen ellos que los pensionistas abusan de las medicinas. Me pregunto cómo es posible eso si esas medicinas tiene que recetarlas un médico: tal vez insinúan que los médicos son imbéciles, o que tienen un tinglado de tráfico de medicamentos a medias con las abuelas y los discapacitados. Dicen ellos que la sanidad pública no puede seguir cubriéndolo todo, y me pregunto qué entienden por todo dado que la sanidad pública no ha cubierto desde que yo recuerde las gafas de ver, los empastes de muelas, y en la mayoría de los casos, tampoco “tontás” como la rehabilitación o la psicoterapia. Dicen ellos que tienen que dejar sin atención sanitaria a los “extracomunitarios” porque hay extranjeros que vienen a operarse a España de gorra, y me pregunto por qué castigar a los africanos o colombianos por las operaciones de cadera de los jubilados alemanes e ingleses.

Dicen ellos que la minería del carbón es el sector que más dinero público recibe, y me pregunto si se han olvidado de la existencia del sector financiero. Dicen ellos que los mineros cobran 2100 euros por estar en casa tocándose las narices, pero el hecho es que yo conozco varios mineros en activo que cobran menos de 1000 euros al mes (por una jornada completa, sí). Dicen ellos que los mineros son violentos, pero lo dicen mientras mandan a los GRS entrar en los pueblos blandiendo porras extensibles y tirándole pelotas a todo lo que se mueve.

Dicen ellos que el “rescate” no lo vamos a pagar los ciudadanos. Pero lo dicen mientras quitan becas, cobran medicamentos, desmantelan los servicios públicos y amenazan a los parados con quitarles las míseras ayudas que (algunos de ellos, no todos ni mucho menos) reciben.

Dicen ellos, entre otras muchas cosas, que sin estas medidas la economía no podrá crecer en un futuro. Y a lo mejor es hasta verdad, pero se les olvida matizar cuál es la economía que esperan que crezca, así que lo haré yo. Es la suya.

La de ellos.

NO VOY A IR

-Bueno, si ganan estos, habrá que ir a la plaza, a celebrarlo, ¿no?

Miro al cielo, azul, limpio, soleado. Hace un bonito día de verano. Ni siquiera hace demasiado calor. Es 1 de julio. Van a empezar a cobrarle las medicinas a gente que se dejó la salud trabajando como mulas (y cotizando cuando les dejaron). Van a subir la luz. Y el gas. Y el IVA cualquier día. Los mineros van hacia Madrid para tratar de que no les borren del mapa, pero saben que el ministro les tiene entre ceja y ceja. Vitro y ERE-MD van a dejar en la calle a no sé cuántos de sus trabajadores. Almunia nos recuerda que las “recomendaciones” de Europa (léase los bancos, especialmente alemanes) pasan a ser de inexcusable cumplimiento. El ministro de Educación (léase Tío Fétido, de la familia Addams) avisa de que habrá menos becas para estudiar y que será más difícil conseguirlas y conservarlas. Empieza a oírse que a los parados, como cobran tanto y durante tanto tiempo, les van a recortar las prestaciones. Básicamente, vamos a tener que pagar entre todos no sé cuántos cientos de miles de millones de euros (trate usté de hacer la cuenta en pesetas y el cerebro le saltará en pedazos) para tapar las puterías de los bancos y cajas de ahogos y tensiones. Y puede que mañana también 7 milloncejos de nada (libres de impuestos, oiga) en primas para unos tipos en paños menores que van a jugar a ver quién mete más veces una bola entre tres palos.

Y decido que no, que pase lo que pase esta tarde, yo no voy a ir a la plaza con los de las banderas y la cara pintada.

No tengo nada que celebrar.