QUE SIGA EL PASODOBLE

Que siga el pasodoble. Y la fiesta flamenca. Y grita con ellos “vivan las caenas” decían hace ya algunos años los Def Con Dos. Y sigue. Vaya si sigue. Ahí tenemos a la bancada PPoPPular aplaudiendo medidas que condenan a la población a la puta ruina. Y a la hija del padrino añadiendo un “que se jodan” cuando su jefe anunció que recortaba las prestaciones por desempleo. Así, sin complejos. Pero no nos enfademos, ella dice que la entendimos mal, que no estaba mandando a tomar por tal a los desempleados sino a los socialistas. ¡Coño, ya nos quedamos más tranquilos! ¿Y qué me dicen ustedes del cabecilla de la CEOE (y no, no significa Carcamales Explotadores Odiosos Encorbatados, aunque lo pueda parecer)? Ha descubierto que la crisis la provocó la entrada de “no nativos” en nuestro país. Con un par, sí señor. Lo único malo, que se le olvida añadir que a esos “no nativos” los estuvieron explotando él y otros como él haciéndoles currar más horas que un sereno por peseta y media. Y utilizándolos, en su momento, para llamarnos vagos a los “sí nativos” y ponernos como ejemplo de flexibilidad y ganas de trabajar el hecho de que muchos “no nativos” (qué remedio) aceptasen cualquier porquería que los empresarios les ofreciesen. Así, sin complejos, como el que baila Paquito el Chocolatero en una boda tratando de restregarse disimuladamente con las nalgas de alguna prima de la novia. ¡Eh-eh-eh! Que siga el pasodoble. O aquella ex ejecutiva de cierta caja de ahorros que ahora dice que fue obligada a aceptar un sueldazo obsceno y una prejubilación escandalosa. ¡Eh-eh-eh! O la ministra aquella que hablaba de la “prestación parlamentaria”. O a la que se le ocurre como medida para ayudar a acabar con la crisis pedirle a la virgen del Rocío. La misma que opina que las prejubilaciones de los mineros son “muy razonables” (y el término razonable en boca de esta señora es un insulto). La misma que presentó la reforma laboral hablando de la cuantía de “las indemnizaciones por despido procedente” (y sí, tú y yo podríamos no saber que un despido procedente no tiene indemnización, pero la ministra de Trabajo…). ¡Sin complejos! O el embajador que se pone a hacer el notas con la camiseta de la selección y a brincar como si tuviese el hormiguillo. ¡Ole! O la que necesita llenar tres veces el Cuernabéu para sacar un concejal. ¡Pero qué chispa! No solo nos joden, sino que hacen chistes a costa del polvo. Y no pasa ná. Y más, como el ministro aquel de la calva marciana que recomienda que haya clases de 50 alumnos “para que socialicen”. ¡Cráneo previlegiado! (Y pulimentado).

Y eso por no hablar de ese personaje entrañable que se equivocó y asegura que no volverá a ocurrir (no sabemos si lo del elefante, lo de la cadera, lo de irse de farra con gente condenada por estafa o lo de vivir de papo a costa de todos).

Somos diferentes. En España, digo.

Que siga el pasodoble. Y sigue. Y es, en efecto, Paquito el Chocolatero lo que suena. Y adivina quién lo baila.

Y quién está delante, con los dientes apretados y el culo en pompa.

¡Eh-eh-eh!

LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Últimamente me pasa una cosa pelín rara. Tengo, a menudo, la impresión de que hemos conseguido lo imposible sin darnos cuenta. Hablo de los viajes en el tiempo, como habrán ustedes imaginado por el título de esta entrada. Y es que de un tiempo a esta parte parece que le hemos chorado el buga al Michael J.Fox y viajamos día sí día también a la década de los 50, con las subvenciones públicas a colegios del opus Dei (2 millones y medio de nada en Baleares, hoy mismo como quien dice), o a mediados de los 30 (los uniformados entrando en los pueblos mineros a saco para reprimir las huelgas), o a los 60 (no me dirán que no son de película de Paco Martínez Soria las comparecencias de muchos de nuestros gobernantes, cuyos apellidos coinciden a veces misteriosamente con grandes personajes del franquismo), o a 1929 (por lo de la crisis esta originada por la voracidad irresponsable de los especuladores financieros). A épocas, en general, en que se consideraba lo más normal que el pobre naciese pobre y muriese pobre, que solo estudiaran los hijos de los ricos y que no se discutiera el criterio del señor juez el señor obispo el señor doctor el señor general o el señor gobernador. Coño, si hasta pone uno el Telediario de la 1 y se encuentra con el NO-DO (sí, ya sé que le falta la musiquilla característica, pero todo se andará). ¿Y qué me decís del rey? ¿No se parece cada día más a Carlos II, el Hechizado (cosas del whisky me imagino)?

A veces, hasta me parece que un día se les va a ir la mano y nos van a mandar a la Edad de Piedra, con la peña pegándose a garrotazos por un conejo o un puñado de acederas.

Por falta de empeño no quedará, vaya. De momento ya tenemos a los fachas alemanes amenazando a toda Europa con imponer un dominio abusivo y de consecuencias catastróficas.

No sé a qué me recuerda eso…

MATEMÁTICAS

10.000, éramos las personas en la marcha nocturna de los mineros por León.

4, son las camisetas a favor de los mineros que la autoridad incompetente hizo desalojar del Congreso. Supongo que daban la nota junto a los trajes de 1500 euros que allí se estilan.

0, es el dinero disponible para las cuencas mineras, según el ministro Soria.

100.000, son los millones de euros que van a recibir los bancos y cajas que están endeudados por sus chapuzas y apandamientos.

47, son los millones de personas que van a pagar, lo quieran o no, por ese regalo que recibe la banca.

5 y medio, los millones de españoles a los que nadie nos da un empleo, a pesar de esa maravillosa reforma laboral que iba a dejar el mercado laboral como una patena (decían algunos).

300.000, son los euros que cada futbolista de “La Roja” se va a llevar (sin dejarnos un duro en impuestos, oiga) si llegan a ganar la Eurocopa.

357 euros, es la cantidad con la que (mal)viven muchos pensionistas en España.

13, son los sueldos que se ha puesto a sí misma mi tristemente célebre paisana Isabel Carrasco.

50, son los euros que le cuesta a un portugués ser atendido en Urgencias (y cuando las barbas del vecino veas pelar…).

Más de un millón, son las familias en las que ya no entra un duro (perdón, euro, al menos de momento) en este fabuloso país nuestro.

11.000 millones, entre pitos y flautas, es lo que la iglesia católica recibe (pagos de aquí, exenciones de allá) del Estado. De todos nosotros, vamos.

X, símbolo universal de la incógnita, es la cantidad pecuniaria de la que dispone el monarca para sus muletas futuristas y sus cacerías y sus cosillas.

Luego dicen que la Economía y la Política no son ciencias exactas.

¡Si son matemáticas puras!

Lo único, que no cuadran las cuentas.