INTERVENIDOS

Dicen el Risitas, la Culebra Barbuda y Sor Aya, y toda su cueva de Alí Babá, que el expolio al que someten a las personas más desfavorecidas es inevitable e imprescindible. Dicen que si no nos dejan al borde de la hambruna, las cosas serán aún peores. Dicen que si no nos apresuramos a hacer “por las buenas” todo cuanto nos mande Alemania, perdón, los bancos a través de Alemania, vendrá Europa (que según les convenga nos la presentan como una abuela generosa que da la propina o como un coco verde y peludo que nos amenaza) y nos hará esas reformas “por las malas”. Si no os dejamos sin nada, nos dicen, España será intervenida. Será intervenida, dicen, mientras reconocen que los recortes son ordenados por entidades exteriores (Europa, los mercados, la Merkel…); mientras un enviado de Europa del que el pueblo no conoce la cara, ni el nombre, ni la procedencia, ni la cualificación, se ha instalado ya (a gastos pagos, me figuro) en nuestro país para decidir si la política económica del gobierno es la adecuada; mientras el Parlamento alemán debate sobre el rescate español, un debate que el Parlamento español no puede hacer, porque al parecer no le compete.

Y esto, sin estar intervenidos. Teniendo un “gobierno soberano”, porque según parece la intervención no se ha producido (aún).

Y no sé por qué, me han venido a la mente aquellos gobiernos europeos de hace unos cuantos años que recibían con honores al ejército nazi, que se apresuraban a construir guetos y a entregar a las SS a los judíos, a los comunistas y a los homosexuales, a cambio de mantener su “independencia”. De “no ser intervenidos”.

¿Por qué me habré acordado de eso yo ahora?

(NOTA: ¿sabes de qué cojones se ríe el imbécil de Montoro? Mira la entrada de ayer y podrás opinar al respecto.).

Anuncios

UN GRAN PAÍS

Hoy me van a perdonar ustedes que dedique estas modestas líneas a alabar un gran país que nos está ayudando con gran empeño a ver la luz al final del túnel. Hablo, cómo no, de Alemania.

Alemania es un gran país, y eso no hay forma de negarlo. En menos de 50 años provocó dos conflictos internacionales. A ver cuántos países pueden decir lo mismo. Son metódicos, los alemanes. Y serios. Como digan de hacer algo, lo hacen. Y lo hacen a conciencia. Ahí tenemos el ejemplo de los años 40, y de cómo eliminaron de la manera más higiénica y eficiente a no sé cuántos judíos. Y polacos. Y rusos. Bueno, y algunos españoles también, pero parece que eran rojos o algo así, así que bueno, pelillos a la mar.

Y modestos, los alemanes. Mira que les dicen: “Oye, que matastéis a seis millones de judíos.” Y ellos, “qué va, qué va, muchos menos, muchos menos.” Modestos, vaya.

Y tolerantes con los extranjeros no los hay más. Miren a Hitler, que era de Austria, y los alemanes no solo le aceptaron como si fuese normal, sino que hasta lo hicieron presidente. Perdón, führer de ese.

Qué gran país, sí.

Yo tuve tíos trabajando en Alemania, y no hablan bien de este gran país. Claro, por envidia. Y porque los españoles somos así, malagradecidos. Mis tíos, ahí los tienen, esperaban que por trabajar para ellos, los alemanes les pagasen un sueldo. Y hasta pretendían que les diese para vivir. Cómo somos, leñe. Para eso, los alemanes, tan austeros, tan laboriosos, que trabajan por amor al arte (de currar). Vamos, lo que se dice por afición. Que lo que es el sueldo, cogerlo lo cogen, pero sin ilusión ni nada. Por no hacer un feo, vaya.

Y generosos, los alemanes. Bien de dinero que han dado para los haraganes renegridos del sur europeo. Vale que nos exigen que le demos ese dinero a los bancos, sabedores de que podemos tener la fea tentación de gastarlo en comida, escuelas, o medicinas. Y es cierto que luego piden que se les devuelva la pasta con intereses, pero es que no podemos pedirles a los alemanes que además de buenos sean tontos. Iba a ser abusar ya.

Sí, qué gran país, Alemania.

Tienen sus defectos también, los alemanes, o sus manías, si se prefiere, como eso de dejar estropear la berza antes de comerla, o de tomar la cerveza a temperatura de orina de gato, pero en fin, nadie es perfecto.

Ni los mismos alemanes.

P.D. Que no se me enfade nadie. No quiero molestar. Hay alemanes que son muy buena gente, y lo digo en serio. Yo conozco varios. Aunque da la casualidad de que algunos son hijos de españoles. Y otros, que son teutones de pura cepa, salieron de su país hace años y no muestran intención alguna de volver. Por el clima, supongo. O por no comer la berza podre, vaya usted a saber.