ACTOS DELICTIVOS

En esta semana que me he tirado sin asomarme a las profundidades del Internet han pasado un montón de cosas. Algunas, incluso, importantes, y no, no me refiero a las olimpiadas…

En primer lugar, y empezando por lo que me pilla más cerca, se ha quemado el ayuntamiento de León. Ninguna persona ha sufrido daños, lo que es de agradecer. Los integrantes del equipo de gobierno tampoco han sufrido daños, aunque yo eso personalmente lo agradezco menos. El caso es que el ayuntamiento se ha quemado y no se sabe bien cómo ha sido. Dicen bomberos y policía que no descartan que haya sido intencionado. La gente, a pie de calle, no descarta tampoco el acto delictivo, pero comenta que podría haberlo cometido el alcalde para eliminar algún documento comprometedor. Y a mí mis contactos en el consistorio me dicen que lo raro es que no se hubiera quemado antes ya que aquello es un no parar de obras y reformas (con sus consiguientes tiradas de cables, reinstalaciones eléctricas y demás) para poner nuevos despachos en los que colocar a la inagotable cantera de enchufados del ente municipal.

Por otra parte, he seguido con atención la acción de un grupo de sindicalistas andaluces, con el alcalde de Marinaleda y diputado autonómico Juan Manuel Sánchez Gordillo entre ellos, que se han llevado unos cuantos carros de comida, sin pagarlos, de varios supermercados, con la intención de entregar los alimentos a algunas familias que no tienen qué comer. La prensa ha calificado los hechos, de forma casi unánime, como actos delictivos. Y sí, lo sé, otros alcaldes no hacen esas cosas: un alcalde del PSOE nunca robaría para repartirlo a los pobres, más bien organizaría una cena del partido. Uno del PP probablemente ocultaría los alimentos para especular con ellos en el mercado de futuros. Aunque lo cierto es que lo de un diputado o un alcalde robando, lo hemos visto muchas veces, aunque con otro modus operandi más pulcro: adjudicación a dedo de un servicio previamente privatizado o de una obra innecesaria a empresa con la que vamos a medias con lo que sobre del desfase presupuesto-coste, cosas así. Los hay que hasta se hacen una estatua al efecto en el lugar de los hechos, y no lo digo por nadie…ejem…

Sea como fuere, el gobierno, aparte de estar en la tarea de dar caza a los émulos andaluces de Robin Hood, pretende eliminar la ya exigua ayuda de 400 euros que algunos parados reciben. El gobierno sabe de sobra que de esa ayuda dependen muchas familias que sin ella quedarán condenadas al hambre o a que algún Sánchez-Gordillo o similar les dé algo de comer. El gobierno lo sabe, y no le importa. Y eso, más que un acto delictivo, es un acto criminal con todas las letras.

También ha salido hablando, ya que hablamos de criminales, ese “cráneo previlegiado” que dirige el BCE, alabando la reforma laboral de Marianico el Recorto y aconsejando que los salarios de los trabajadores españoles (y me temo que no se refiere a los ejecutivos de la banca ni a los cargos de libre designación) se recorten aún más, entre otras memeces.

Y a fe mía que lo de ese pájaro sí que tiene delito.

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