CRÓNICAS DEL SUBEMPLEO II

PALABRA DE JEFE

Dentro de las muchas putadillas que supone estar metido en un trabajillo sumergido (cobrar poco, no cotizar, no tener vacaciones ni baja ni indemnización ni derechos ninguno), la que a mí particularmente más me ha jodido siempre es la de tener que tratar con esos listillos de rostro indestructible que esperan que les beses los pies por darte una chamba de porquería que no te alcanza para vivir. Porque, en efecto, no se consuela este tipo de personajes con traerte como puta por rastrojo por peseta y media, sino que además pretenden justificarse ante todo el que les quiera (o tenga que) escuchar con argumentos peregrinos y frases sobadas hasta lo repulsivo. Algunas también las oyen trabajadores “legales”, pero es que empleo y subempleo se acercan cada vez más (y adivina cuál se acerca más al nivel del otro). Escribo hoy esta entrada con el propósito esencial de ofrecer al público algunas de las mejores y más repetidas:

9. “Bueno, mejor para los dos, ¿no?, porque así te lo llevas limpio.” Cabe añadir que normalmente no puedes opinar acerca de si es mejor o peor para ti.

8. “Que se joda Hacienda, ¿no te parece?.” Esta suele acompañarse de una palmada demasiado amistosa en el hombro y una risa estúpida que espera ser respondida por otra risa estúpida.

7. “Es que, claro, si yo pudiese te haría contrato, pero es que me fríen a impuestos, y siempre tenemos que ser los empresarios los que…” Esta puede seguir con varios argumentos, a saber, pagamos el pato, levantamos el país, o cualquier otra sandez sin pies ni cabeza.

6. “No sé de qué os quejáis tanto, a nosotros nadie nos da nada, y si tenemos que cerrar nos dan por el culo, que es muy fácil estarse ahí cobrando la nómina, sin pensar en la empresa”. A esta podrías contestar argumentando que a ti también te van a dar mucho por culo cuando él (o ella, hay tantas hijas de puta como hijos de cabra) te eche de buenas a primeras, o que si es tan fácil estar de asalariado porque no se meten a trabajar para otro, o sencillamente que qué nómina, si no tienes. Podrías, pero por lo general no lo haces porque no te atreves.

5. “Tú harás lo que yo te mande, que aquí el jefe soy yo, y soy el que te da de comer.” Esta la usan como argumento terminante ante cualquier intento de disentir acerca de lo que sea. Y no pruebes a hacerle ver que te da de comer poco, tarde y mal. Normalmente solo lograrás que te repita la misma frase hablando más alto y señalando con el índice a tu careto. Y, a veces, atribuyendo a tu madre cierta profesión.

4. “Ya te pagaré, ahora está la cosa muy mal, hay muchos impagos, tú tranquilo que yo nunca he dejado de pagar a nadie, pero es que ahora…”. Adivina en qué circunstancias suele decirse esta. Y lo que significa en términos prácticos.

3. “Es que los empresarios somos siempre los malos de la película”. Y efectivamente, lo son. Menos mal que al menos lo reconocen.

2. “Si no quieres trabajar, nadie te obliga a estar aquí”. Sí, yo también creo que esta es una frase de riesgo para quien la pronuncia por la tocada de huevos que implica. Y cuando se acompaña de la frase número 4, no te digo nada.

Y llegamos, por fin, a mi favorita, repetida cientos de miles de veces, que sirve para todo, que todo lo justifica, que todo lo explica, que todo lo aclara, que resume en cinco palabras la ética empresarial y la catadura moral de todo el sistema capitalista.

Con el número 1, la mil veces dicha, la clásica, la inigualable…

“Esto no es una ONG”.

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